Neurodiseño
Neurodiseño
Los avances en materia de neurociencia nos presentan una
visión del ser humano mucho más integral y mejor documentada que la que se
tenía anteriormente. Ahora
sabemos que "el sistema nervioso es el gran coordinador de todas las
funciones del organismo, empezando por las automáticas hasta las más complejas
como el pensamiento, el lenguaje y la conducta"
Ahora bien,
si partimos del hecho de que el objeto final del diseño es el usuario, y que la
experiencia de éste está determinada por los procesos neuronales, podremos
entonces entender la importancia de la neurociencia en el diseño y la necesidad
de un nuevo paradigma: el neurodiseño
Con base en lo revisado anteriormente, entendemos por
neurodiseño la aplicación de conocimientos, herramientas y métodos surgidos
desde la neurociencia, para mejorar la práctica, la educación y la
investigación en diseño.
Advertimos
por ahora al menos tres campos de acción para el neurodiseño:
La
aplicación de los conocimientos neurocientíficos que, desarrollados con otra
finalidad son potencialmente útiles para mejorar la práctica del diseño.
La utilización de métodos o herramientas de investigación
neurocientífica para el desarrollo y evaluación de productos de diseño, siempre
anteponiendo el beneficio del usuario.
El desarrollo de nuevos productos de diseño a partir de la
aplicación innovadora de dispositivos desarrollados con fundamentos neurocientíficos.
Tal es el caso, por ejemplo, de las interfaces cerebrales y otros dispositivos
que permiten sustituir un sentido por otro,
y que pueden ser utilizados en el diseño de productos para usuarios con alguna
discapacidad.
Reiteramos
que el neurodiseño lo concebimos como una práctica transhumanista que antepone
el mejoramiento de la condición humana y el beneficio del usuario a cualquier
beneficio económico, político o de otra índole. En este sentido, no debe
confundirse con el Neuromarketing, donde la aplicación de las herramientas y
conocimientos neurocientíficos suele tener por objetivo persuadir, seducir o
manipular al usuario para que adquiera cierto producto o tome decisiones
orientadas en un sentido específico. En otras palabras, suele mirarse al
usuario como consumidor, cliente, o seguidor de una marca comercial o un
partido político.
Los avances en materia de neurociencia nos presentan una
visión del ser humano mucho más integral y mejor documentada que la que se
tenía anteriormente. Ahora
sabemos que "el sistema nervioso es el gran coordinador de todas las
funciones del organismo, empezando por las automáticas hasta las más complejas
como el pensamiento, el lenguaje y la conducta"
Ahora bien,
si partimos del hecho de que el objeto final del diseño es el usuario, y que la
experiencia de éste está determinada por los procesos neuronales, podremos
entonces entender la importancia de la neurociencia en el diseño y la necesidad
de un nuevo paradigma: el neurodiseño
Con base en lo revisado anteriormente, entendemos por
neurodiseño la aplicación de conocimientos, herramientas y métodos surgidos
desde la neurociencia, para mejorar la práctica, la educación y la
investigación en diseño.
Advertimos
por ahora al menos tres campos de acción para el neurodiseño:
La
aplicación de los conocimientos neurocientíficos que, desarrollados con otra
finalidad son potencialmente útiles para mejorar la práctica del diseño.
La utilización de métodos o herramientas de investigación
neurocientífica para el desarrollo y evaluación de productos de diseño, siempre
anteponiendo el beneficio del usuario.
El desarrollo de nuevos productos de diseño a partir de la
aplicación innovadora de dispositivos desarrollados con fundamentos neurocientíficos.
Tal es el caso, por ejemplo, de las interfaces cerebrales y otros dispositivos
que permiten sustituir un sentido por otro,
y que pueden ser utilizados en el diseño de productos para usuarios con alguna
discapacidad.
Reiteramos
que el neurodiseño lo concebimos como una práctica transhumanista que antepone
el mejoramiento de la condición humana y el beneficio del usuario a cualquier
beneficio económico, político o de otra índole. En este sentido, no debe
confundirse con el Neuromarketing, donde la aplicación de las herramientas y
conocimientos neurocientíficos suele tener por objetivo persuadir, seducir o
manipular al usuario para que adquiera cierto producto o tome decisiones
orientadas en un sentido específico. En otras palabras, suele mirarse al
usuario como consumidor, cliente, o seguidor de una marca comercial o un
partido político.

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